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06 JUL

El legado de Hemingway: Los San Fermínes, de fiesta local a celebración mundial

Hemingway quien consiguió dar renombre mundial a las fiestas de los San Fermines.
El legado de Hemingway: Los San Fermínes, de fiesta local a celebración mundial

El escritor Ernest Hemingway es una figura clave en las fiestas de San Fermín. Hoy, 6 de julio comenzarán unas festividades que el Premio Nobel de Literatura adoraba y que lo inspiraron a escribir el famoso libro "Fiesta".

Cuando hablamos de la conexión entre Hemingway y Pamplona, es esencial recordar las palabras de Jerónimo Echagüe, quien no solo era un experimentado corredor de encierros, sino también amigo y compañero de juergas del escritor. Según Echagüe, "Nunca llegará el día en que Pamplona reconozca el bien que Hemingway ha hecho a la ciudad. Aquí, los extranjeros no llegan para colonizarnos, como ocurre en otros lugares, sino para integrarse en nuestras festividades. Esto se puede observar cada año, aunque siempre existirán excepciones."

En su novela The sun also rises, traducida al español como "Fiesta", Hemingway escribió: "Y al mediodía del 7 de julio la fiesta estalló. No hay otro modo de decirlo". Y literalmente es así. Como se sabe, todos los años ese día y a esa hora el primer teniente de alcalde del Ayuntamiento de Pamplona prende la mecha del cohete anunciador de las fiestas de san Fermín. Y la pólvora estalla en el cielo, y el júbilo, en el suelo. Júbilo que tiene por centro principalmente las lidias de toros, pero que entraña la maratónica participación colectiva en el delirio.De algún modo el aura de Ernest Hemingway está presente en este jolgorio y en esta forma elemental y lúdica de la violencia. Tal vez no para los pamploneses, que reiteran el festejo del patrón de su ciudad como una memoria; pero sí para miles de extraños que se acercan Imantados por la atracción de una leyenda, de un Mito.

Ese mito es Hemingway.


No es cierto que Hemingway se pasara la vida de sanfermines. Fue, eso sí, 10 veces. La primera, en 1923. Viajó con su primera esposa, Hadley, embarazada de seis meses. Volvieron en 1924 con el escritor John Dos Passos. Hemingway iba a los encierros, pero lo que de verdad le interesaban eran las vaquillas emboladas, que solía recortar. Regresaron en 1925. Y en 1926, cuando el escritor conoce uno de sus templos predilectos: Casa Marceliano, donde se ponía ciego de ajoarriero, vino clarete de Las Campanas y whisky. En 1927, cuando ya era una celebridad tras haber publicado su novela Fiesta, popularizando los sanfermines en todo el mundo; en 1929, en 1931… y, ya mucho después, en 1953. Volvió en 1956 (ya tenía el Nobel) y cerró el ciclo en 1959, dos años antes de pegarse un tiro en su casa de Ketchum, Idaho. Estuvo en los sanfermines con cuatro esposas distintas, siempre rodeado de una cohorte de amantes, amigos y pelotas. Comió y bebió en Las Pocholas, el Txoko, el Torino y el Kutz, amó, escandalizó (solía llegar al hotel Quintana de madrugada como un ciclón y con un buen ciclón), desayunaba pollo y langosta…, y se las arregló para no hablar de política ya en pleno franquismo. 

 

 


 

Fiesta fue publicada en 1926. Era la primera novela que Hemingway escribía, pero ya en ella estaban los signos que definirían su literatura hasta su muerte: lenguaje sencillo y directo, nitidez absoluta en las descripciones, conocimiento personal del ambiente escogido para desenvolver la trama y ésta dominada de alguna manera por la fuerte presencia del autor. Y como valores raigales, filosóficos, si a un relato de Hemingway se le puede aplicar esta palabra, el instinto imponiéndose a lo racional, la gratuidad de los actos humanos más peligrosos, como un modo de medirse, de realizarse, y su creencia de que el hombre puede ser derrotado pero jamás vencido. 

La historia recuerda a Ernest Hemingway como uno de los periodistas y escritores más destacados del siglo XX. Este estadounidense ganó prestigio entre los novelistas de su generación por su estilo sencillo pero profundo, y por las crónicas de sus aventuras y experiencias alrededor del mundo. Entre sus grandes novelas se encuentran 'Adiós a las armas', 'Por quién doblan las campanas' y 'El viejo y el mar', esta última ampliamente reconocida, lo cual le valió un Premio Pulitzer en 1953 y el Premio Nobel en 1954.

 

Conoce toda su obra AQUÍ

 

 

 

Bassets, Marc. "Christian Bale, el Actor que Nunca Fue Famoso." El País, 12 Jan. 2020, https://elpais.com/elpais/2020/01/08/eps/1578486544_690663.html.

Rodríguez, Á. (1989, julio 6). El arte del malditismo. El País. Recuperado de https://elpais.com/diario/1989/07/06/cultura/615679204_850215.html

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