El sexo débil esconde el secreto a voces que, unilateralmente, hemos pactado no escuchar. Hay verdades tan particulares que desistimos de declarar colectivas.Este poemario explora el amor como forma de violencia y la sumisión como forma de entrega. Con una temática de duelo y pérdida (tanto del otro como de uno mismo), no olvida la perspectiva de género: aceptar ser clasificadas como «sexo débil» y hacer deseable la debilidad son dos actos paralelos de rendición.En su primera aparición como poeta, Claudia García de Plaza anuncia que, en la postmodernidad, la obediencia y la liberación se han confundido hasta convertirse en un producto homogéneo adornado con la etiqueta de erotismo. Que la libertad se vendió envuelta en una combinación de encaje y la hemos comprado sin leer las condiciones.