AA.VV
Este mes de junio, se limpian Madrid, Barcelona y Canarias, se les pega un lavado de cara a las calles, se montan espectáculos, actuaciones, vigilias, se plantan dispositivos de seguridad nunca antes vistos y los servicios trabajan al 100% de su capacidad para volver a su precariedad habitual una vez que el pater abandone el país. Al menos cinco millones de dinero público invertidos en la visita, la iglesia no paga IBI, pero vive bien a costa de nuestro IRPF. Y a pesar de todo el lavado de cara, sigue habiendo porquería bajo la alfombra, una montaña de basura moral inabarcable, y es que ambas instituciones (la visitante y la anfitriona) siguen sin ponerse las pilas en lo relativo al reconocimiento y aplicación de justicia a las más de 440.000 víctimas de abuso sexual de la iglesia católica en España.