MONAT, SERGIO (1987)
En Para siempre es nunca todavía hay nostalgia,
pero también dulzura, pasión y sobre todo
muchas ganas de vivir. El autor escribe desde
ese lugar al que uno se retira después de una
pérdida de la inocencia, de un amante, de
una vida en el que el cuerpo permanece
ingrávido mientras que el tiempo, impasible,
no se detiene y no tenemos dónde asirnos; ese
estado en el que las promesas se reconocen
como un nunca y solo es posible redimirse
cerrando cuentas con el pasado.
De la imagen del salto, en esa mezcla de
tiempos, nace el el primer poemario de
Sergio Monat. Leerlo es lanzarse al vacío
y quedar prendidos en el salto, en la mano
de su autor, que rememora y nos emociona.
El presente se oye vivo, esperanzado.
En un lenguaje desnudo de adornos, Para
siempre es nunca todavía se compone de heridas
que parecen cerradas, pero que aún sangran;
del deseo de cambiar el peso del cuerpo golpeado
por la ligereza de la carne adolescente;
del miedo a no olvidar, pero, sobre todo, a olvidar;
de la desnudez sin intimidad; de las ganas
de sentirse vivo y de todas las experiencias
que nos llevan a ser quienes somos.
Este recorrido a través de 30 escritos te conduce
sin trampas por un pasado ajusticiado
convertido en poesía, en un recuerdo al que
volver cuando busques consuelo... o pelea.