ELENA BELMONTE
Tomarse un café con alguien como quien se sienta en un campo de batalla, despedirse de un marido mientras se sueña con aquel tiempo en el que aún eras joven y hermosa y bailabas , pagarle a quien amas para que te escuche, o encontrarla muerta de felicidad bajo una nota de suicidio. Los personajes de Humo en las flores indagan en esos caminos que recorremos para encontrar el amor. Buscarlo en un carpaccio de calabacín, en los andenes de una estación, en la consulta de un psiquiatra, en un interrogatorio policial. Y luego, dejar que se muera o matarlo de miedo o de envidia. Seis escenas, aparentemente independientes, pero todas ellas unidas en la impresión de que el amor fuera un espejo donde se contemplara la fragilidad humana.